
Otro ejemplo de simulacro son los programas reallity, que nos tratan de vender una realidad de la vida, en donde se muestra obscenidad, posee excesiva exposición de la intimidad y busca solo el consumo del publico.
El texto de Baudrillard dice “La obscenidad comienza cuando no hay más espectáculo, no más escena, cuando todo se vuelve transparente y visible de inmediato, cuando todo queda expuesto a la luz áspera e inexorable y la comunicación”.
Este tipo de programas tratan de hacer creer a las masas que así es la vida en la realidad, que todas las personas son así y se comportan de tal o cual manera. Los concursantes son expuestos a la inmediatez del mundo, ya no deciden sus límites y se vuelven en mercancía dando un mensaje cultural negativo y perdiendo la dignidad de la persona.


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